“El día de hoy estará siempre en mi corazón y creo que en el de todos los que me han acompañado” Vicente Capitán.

La recompensa de una buena acción es haberla hecho (Séneca)

Estar en la misma línea de salida en la que en más de una ocasión has estado como deportista, con dorsal para competir, pero en este caso, que tu presencia bajo ese arco hinchable sea para algo muy diferente, no es habitual. Si a eso le añades que el motivo es acompañar en el recorrido a una persona con discapacidad, para desplazarse en una silla especial por el mismo trazado que la competición señalada, y que esa persona es, además, la que más rápido ha competido en la historia en esa carrera que bien conoces… pues rompe los estándares de nuestro esquema mental. Si el que va en la silla es tu hermano, mi hermano José Luis Capitán Peña, entonces os podéis imaginar que las emociones y sentimientos que uno puede experimentar, no se pueden explicar escribiendo unos párrafos sobre el papel.

El pasado 14 de mayo, poco después de la hora de comer, viví un día muy especial con el punto de partida que os acabo de exponer. Allí estaba junto con mi hermano, y más de 200 personas venidas de muchos lugares distintos de España, para acompañar a José Luis en su último reto, hasta la fecha. José Luis sufre ELA desde hace casi ocho años, una enfermedad degenerativa y sin cura que afecta a unas 4.000 personas en España. La ELA va paralizando el cuerpo de sus pacientes, como es el caso de José Luis que se encuentra en una silla de ruedas e inmóvil de cuello para abajo… pero las mentes de quienes la sufren se mantienen lúcidas y sin limitaciones.

Por ello Capi, que es como mayoritariamente conocen sus allegados a José Luis, como otros muchos enfermos de ELA, no para de ser creativo y tratar de dar visibilidad a lo que le pasa, para, por un lado, servir de estímulo a otras personas, y además intentar recaudar fondos para la investigación de la enfermedad, algo que acabará dando con esa cura o tratamiento, que tantos esperan, y que de momento no existe.

El ofrecimiento de la Asociación “Ezina Ekinez Egina” de Amurrio

Capi se mueve poco de casa, sobre todo desde hace un par de años, y cuando nos dijo hace unos meses de su intención de regresar a su querido Angliru, en una silla especial para ello, muchos de su entorno más cercano, no teníamos claro cómo podría responder él a semejante afrenta. Pero nadie dudamos de que, si era su deseo e ilusión, allí estaríamos con él.

Hay que decir, que en esta aventura que hemos vivido, ha sido fundamental el ofrecimiento de la asociación de Amurrio “Ezina Ekinez Egina”, que se puede traducir “Lo imposible con esfuerzo”, un colectivo de esa localidad alavesa, que ayuda desinteresadamente a gente con movilidad reducida o nula a desplazarse y alcanzar sitios deseados a los que de forma convencional no podrían llegar. El sábado estuvieron con José Luis en El Angliru, pero la semana que viene pueden acudir para subir a un niño con parálisis cerebral a la montaña de su pueblo o para que una señora llegue a la Ermita de su localidad… Curiosamente los de Amurrio, eran los únicos o de los pocos presentes que no eran amigos o familiares de José Luis y su contacto con el protagonista vino a raíz de la Carrera Unzué y Capitán Contra la ELA, en la que participaron masivamente y supieron de su historia. Poco después y sabiendo que Capi era el hombre récord de la subida a pie a El Angliru, surgió ofrecerle su silla especial y su potencial humano para subirle a la cima cuando quisiera. Como podéis suponer, como hermano mayor de Capi, mi agradecimiento y admiración a esta buena gente del País Vasco no tiene fin.

La subida más emotiva que se haya hecho nunca al Angliru

Fuente: Vicente Capitán.
Fotos: Yerai Menéndez

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